Carolina y Eli reciclaban carton en Villa Maria con sus trajes sucios y gastados de tanto urgar en la basura, Fer un loco pastrulo, de aspecto descuidado caminaba con su clasico pantalon de buso y polo negro buscando la felicidad entre los desperdicios de la ciudad... ellos tenian una vida rutinaria y algunas veces aburrida.
Sin embargo, una tarde los tres sintieron un llamado, una energia desconocida recorria sus cuerpos y sin saberlo caminaron sin rumbo fijo hasta que se encontraron en la triple A. Cuentan que no necesitaron de conversaciones, de inmediato surgio la amistad entre ellos. Los tres subieron por unas escaleras misteriosas y encontraron un cuarto de madera, que habia sufrido el inclemente paso del tiempo.
Astillas lastimaron sus pies y traseros, los clavos y chinches les impedian poder reposar; fue entonces cuando cansados y sofocados por la poca ventilacion del lugar, divisaron a un ser extraño con látigo en mano conocedor del arte de improvisacion pero cruel y atemorizante para entrenar. Este "ser extraño" se presento con el nombre Cecilia Acosta y empezo a contarles la historia de sus antepasados, el legado de la impro que recorria sus venas, ella entrenaba a recyclers desde la epoca de Abraham y Moises y decia que ellos eran los "elegidos", "La nueva generación" y tenian que entrenar para participar en el gran campeonato amateur, organizado por el imperio Ketó (forjador mitologico de grandes leyendas de la improvisacion).
